El 27 de febrero de 2010, un terremoto de magnitud 8,8 sacudió la zona centro-sur de Chile. El saldo fue devastador: más de 500 personas fallecidas y cerca de dos millones de damnificados. Provocó una extensa destrucción de infraestructuras. Además, fue seguido por un tsunami que impactó gravemente las zonas costeras.
En respuesta a la emergencia, nuestro equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) llegó a Chile pocos días después del desastre para evaluar las necesidades humanitarias y brindar asistencia médica a las poblaciones más afectadas.
Nuestro equipo se desplegó en las regiones del Maule y el Biobío donde muchas comunidades habían quedado aisladas debido a la destrucción de caminos y puentes.
Atención médica y apoyo psicosocial

En las localidades más golpeadas, nuestros equipos brindaron atención médica primaria y apoyo en salud mental a las personas afectadas.
La magnitud del desastre no solo dejó heridas físicas, sino también profundas secuelas emocionales en la población. Para responder a esta situación, implementamos un programa de atención psicológica en centros de salud y albergues temporales, con un enfoque en la asistencia a niños y familias que habían perdido sus hogares.
Consecuencias del terremoto y restauración de servicios de salud

El terremoto dañó gravemente varias instalaciones médicas, dificultando el acceso a la atención sanitaria. Por lo tanto, colaboramos con las autoridades locales para rehabilitar centros de salud y garantizar la continuidad de los servicios médicos.
»Las primeras horas y días después del terremoto la situación era bastante caótica. Las comunicaciones estaban cortadas, las carreteras también estaban cortadas. No sabíamos bien donde estaban las poblaciones más afectadas. Teníamos información también de que había centros de salud que estaban colapsados, que habían lugares que habían sido arrasados por el tsunami.»
Daniela Muñoz, logista chilena.
Además, donamos suministros médicos esenciales para reforzar la respuesta en hospitales y clínicas de las áreas más afectadas.

Distribución de kits de higiene en Tumbes, Chile.
Tomada el 3/3/2010.
© MSF.
Un compromiso con las comunidades afectadas

Durante más de un mes, nuestros equipos trabajaron en terreno apoyando a la población chilena en un momento crítico.
»El primer mes después del terremoto fueron bastante intensos. Trabajábamos, creo que unas 18 horas al día, cargando y descargando camiones, separando materiales y asegurándonos que nuestros equipos y nuestros colegas en terreno, quienes estaban directamente trabajando con los pacientes y con la gente que estaba más afectada, tuvieran todos los materiales necesarios para que pudieran hacer bien su trabajo.»
Daniela Muñoz, logista chilena.
La intervención de MSF en el terremoto de 2010 permitió brindar asistencia médica de emergencia y atender las necesidades urgentes de las comunidades afectadas, asegurando el acceso a la salud en un contexto de crisis.
A más de una década del terremoto, recordamos la resiliencia de las comunidades afectadas y reafirmamos nuestro compromiso de estar presentes donde se nos necesite.



Taller de salud mental con niños en Tumbes, Chile. © MSF.




Imágenes de las consecuencias materiales debido al terremoto de Chile de 2010. © Carolina Heidenhain.